miércoles, 14 de enero de 2015

Real Madrid vs Atlético de Madrid 2015 En Vivo: Copa del Rey (Octavos de Final)


El Real Madrid recibe al Atlético de Madrid en el partido partido de vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey, en mitad de la semana durante la que Cristiano Ronaldo ha recibido el balón de oro. El portugués ha conseguido con su celebración generar incluso más pitorreo —parecía difícil— del generado de manera recurrente en torno a los famosos trajes que Leo Messi acostumbra a llevar a las galas de entrega del galardón. Más aproximados a la actualidad del partido en cuestión, en primer lugar cabe recordar que el Real Madrid jugará con una desventaja previa de 2-0, resultado con el que el Atlético se impuso en el Calderón, la verdad que sin demasiado merecimiento. 

Un partido sin muchos méritos para nadie y donde pudo suceder cualquier cosa resulta que se lo lleva alguien por ventaja de dos goles. Así es el fútbol. Se ha hablado mucho de la posibilidad de que el Madrid remonte. Se está apelando a la expresión valdanesca del miedo escénico, etc., etc. Claro que el Real Madrid puede ganar 2-0 en casa, a cualquiera, pero los blancos no han recuperado su mejor momento y no debe despistar la goleada al Espanyol. El Atlético es un rival de mucha mayor talla. Simeone supuestamente contará con muchos de quienes le dieron el 2-0 en la ida. Eran la mayoría suplentes, pero el Cholo gestiona de esa forma los méritos. Tal vez el Bernabeu les quede grande a esos jugadores, es sólo una suposición, pero en todo caso la receta parece obvia: virtuosismo táctico y gran intensidad en actitud de espera con el cuchillo entre los dientes. El Madrid debe ser muy agresivo pero no está obligado a suicidarse desde el principio. 

Dos goles no son tanto. Si un virtual 1-0 entrase incluso en el minuto 75, habría 20 por delante para hacer otro gol. Los merengues no deberían obsesionarse con la posibilidad de marcar rápido y sin duda habrán pensado en ello de esta forma. Es importante no cometer errores porque si encajan estarán muertos. El alarido de Cristiano Ronaldo en la entrega de su tercer Balón de Oro le ha granjeado algunos comentarios negativos de puertas hacia afuera por su carácter pueril, pero en el interior del vestuario ha sido ponderado de una forma radicalmente opuesta. Allí el mensaje ha dejado la lectura deseada, la de absoluta unidad para conseguir el difícil objetivo de remontarle al Atlético de Madrid el 2-0 de los octavos de final de la Copa del Rey. Y es que el luso elevó los decibelios de su discurso en Zúrich en respuesta a un desafío lanzado por sus compañeros.

 El tradicional «no hay huevos» de cualquier grupo de amigos que acaba convertido en situaciones de lo más rocambolescas fue la gasolina que prendió una mecha que se transformó en berrido y que desembocará en unBernabéu en llamas para recibir a los vecinos en un ambiente lo más hostil posible. Fue un estímulo, un «aquí estoy yo y aquí estáis todos conmigo» que ha puesto firme a la plantilla y arengado a todos tanto o más como la charla que Florentino Pérez le dio a la expedición blanca en el vuelo de regreso. El presidente, en el avión fletado por la FIFA, conversó distendidamente con Ancelotti, James, Ramos y el propio Cristiano Ronaldo, quien atendía a las palabras del mandamás en presencia de su hijo.